Por Lenin Tremont Franco
Hoy me detuve a mirar una noticia que, más que un anuncio institucional, es una declaración de esperanza para el mundo: 72 ciudades de 46 países acaban de unirse a la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO. Esto significa que cientos de comunidades están reafirmando algo que siempre he defendido desde la pedagogía y desde Cumbre Científica Radio: la educación no vive solo en un aula; vive en la calle, en la casa, en los museos, en los parques, en el trabajo y, sobre todo, en la gente.
Con esta incorporación, ya son 425 ciudades de 91 países las que apuestan por un aprendizaje a lo largo de la vida, beneficiando a casi 500 millones de ciudadanos. Y lo más inspirador es ver cómo cada territorio crea su propio camino: Porto Novo, en Benín, impulsa a las mujeres artesanas con alfabetización y microfinanzas; Lisboa ofrece más de mil oportunidades formativas gracias a una red colaborativa enorme; Buenos Aires está transformando la secundaria para que nadie se quede atrás. Cada ejemplo nos recuerda que cuando la educación se vuelve política pública local, la vida cambia de verdad.
Me llama la atención que entre los nuevos miembros ingresan once capitales —como El Cairo, Riad, Lisboa, Ankara, Buenos Aires y Caracas— y que trece países se suman por primera vez, entre ellos Venezuela, Chile, Estados Unidos, Mongolia, Zambia y Guinea-Bissau. La red se ensancha, se vuelve más diversa y más representativa de los desafíos del planeta.
En palabras de Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO, estas ciudades están “convirtiendo cada espacio en un lugar para aprender”, algo que conecta profundamente con mi visión del Divertiaprendizaje y de la educación emocional: aprender es un acto cotidiano, un proceso vital y comunitario.
La UNESCO, como siempre, recuerda su esencia fundacional: que la paz nace primero en la mente de las personas. Y creo que este anuncio global es una muestra de ese mismo espíritu. Cuando una ciudad decide educar mejor, decide también convivir mejor.
Desde Cumbre Científica Radio seguiremos difundiendo estos avances que conectan a América Latina, África, Europa, Asia y el mundo en un mismo propósito: hacer de la educación un derecho vivo, cercano y posible para todos.